De maestro de escuela a la Academia de la Lengua

18/03/2018 
Aquella finca, La Amapola, quedaba ahí, en Dosquebradas, cerca de Pereira. Era propiedad de sus abuelos maternos, es decir, los padres de su madre, “los Marín”, que al principio nada tenían que ver con “los Ocampo”. El parentesco vendría después, gracias a la casualidad que suele explicar casi todos los hechos históricos, incluso los de mayor trascendencia. Fue así como se retiró, pudo jubilarse en algún cargo directivo de una entidad hospitalaria en honor a su formación y experiencia, y hasta llegó a dictar clases en la Universidad de la Sabana, obviamente sobre periodismo, actividad que no soportó por los continuos ires y venires en medio del agitado tráfico capitalino.
Fuente: El Diario (Internet - Pereira) | Sector: Institucional | Pág. Internet | Columna:1 | Altura: 5cm

Ver otras noticias del día de hoy